Cada noche
Cae la noche, siento frío en mi cuarto, es porque no tengo el calor tu cuerpo desnudo para abrigarme. Sin ti estoy triste y viene la soledad para acompañarme pero es a ti a quien quiero a mi lado para no estar así.
Los fantasmas del insomnio no me dejan dormir, pues necesito el sedante de tus besos y el roce de tus caricias para caer en las profundidades del plácido sueño.
La falta de tu presencia le da nostalgia a mi cama, la cual se ve inmensa y desierta.
Extraño entrelazar mis piernas con las tuyas y sentir el latido de tu tibio pecho y el sonido de tu respiración al compás de la mía.
Sentir la suavidad de tu cabello, el endulzante aroma de tu cuello, la suavidad y sabor de tu terso cuerpo, la sonrisa en tus labios y la belleza de tu ser junto al mio para sentirme el hombre más afortunado del mundo y dormir con ése maravilloso pensamiento.
Extraño abrazarte y acurrucarme cómodamente en tu piel, dormir sobre tu pecho o proteger tu espalda de los precipicios de tus sueños. Me hace falta que me despiertes a media noche por tus involuntarios movimientos para acomodarnos de nuevo y volver a dormir, pensando que si se acabara el mundo, que sea a tu lado, no me importaría nada.
Hasta amanecer y comenzar un nuevo día renovado de ti.
P.d. Te amo.

