23/07/08

A los doce

Por EVA:

Si bien la vida de un niño suele ser tranquila, llena de plastilina, crayolas y bolitas de papel, la mía no resulto tan sencilla. Recuerdo tenia 12 cuando me di cuenta que Luna no me había dicho la verdad.

Siempre pensé que todo lo que tenia en mente no tenia nada de malo, era un niña, mi mente no estaba pervertida ni invadida por algún tipo de ideología extraña o algo por el estilo, tan solo era yo, y duró hasta los 12, eso es lo más triste.

Mi primer amor, a los 10 años, se llamaba Andrea, era la niña más linda de todo el colegio. Recuerdo que todos los niños morían por ella, y yo me uní al grupo. Aún tengo su rostro grabado en mi: cara redondita, ojos grandes, rizos castaños y una sonrisa que enamoraba a cualquiera.

Ese fue mi primer amor, ese amor secreto que no quieres confiarle a nadie, ese amor que tan solo quieres que llene tu estomago de mariposas y que en las noches acompañan tus sueños hasta quedarte dormida. Fue lindo ese primer amor, dulce, tierno, sano….fue tan solo amor. Amor que años después me llenaría de culpas y angustias, sin lograr obtener una respuesta a mí ¿por qué?

Llegué a secundaria, yo mantenía esa mente inocente de hacia años, y sin mayor protección me choque contra una gran pared: La adolescencia. Chicos y chicas de la mano o besándose y yo preguntándome ¿Qué curioso que ningún hombre este con un hombre y una mujer con una mujer?

Así pensaba, así era mi vida y así fue como comenzó todo.

‘Eres rara’ dijo uno, yo ‘Rara? ¿Por qué?, Miras a mujeres- respondió, sí lo hago, como tu las miras-respondí, no vez eres rara, yo soy hombre puedo mirarlas-respondió, yo soy mujer y también puedo, quién te ha dicho que no puedo hacerlo, son lindas, muchas veces más lindas que los hombres-respondí.

‘Le gustan las mujeres! Dice que le gustan las mujeres! Es lesbiana es lesbiana seguro mañana se vestirá de hombre! Jajajajajajajaja- respondió.

Ahora entiendo por que a veces dicen que ser sincero no es tan bueno, créanme lo aprendí bien ese día.

Estaba en un estado indescriptiblemente indescriptible, solo sé que Luna creo maremotos, oleadas, eclipses y desastres naturales en menos de un segundo; y yo seguía en ese estado indescriptiblemente indescriptible.

Todo quedó ahí, en las palabras de un niño de 12 años, lastimosamente era el niño al que todos le hacían caso, así que imaginen, una linda y anecdótica vida adolescente la mía.

Ese día Luna y yo tuvimos una conversación seria, me di cuenta que había crecido en tan solo unos minutos. Me gustaban las mujeres.

Siempre me han gustado las mujeres y aún me gustan, le dije a Luna.

Pero dicen que está mal, deben gustarte los hombres, respondió ella.

Los hombres apestan, andan sudados y sucios, prefiero a las mujeres, huelen rico, respondí yo.

Crees poder ser feliz con una mujer? Dijo Luna.
(Luego de esa pregunta mi mente empezó ha andar tan rápido que aparentaba estar inmóvil, sin mayores ascos le respondí) Nunca me deberá gustar alguien por que alguien más lo dice.


Seré feliz con una mujer, así como podré ser feliz con la persona de la crea estar enamorada. No me importa el resto Luna, jamás me importó y nunca haré lo que ellos quieran. Firme y segura habló una niña de 12 años.

Ese día fue el comienzo de ese gran camino sin final, en el cual gané y perdí, sufrí y amé, en el que Luna fue mi escudo y espada, en el que me dí cuenta el por qué de mi nombre ¿pecadora o inocente?

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