30/10/09

Roces de película

Por MATHIAS:
La cómplice penumbra del cine y la atmósfera vampírica, algo emo-romántica, de la película (crepúsculo) pudo desarrollar mi historia.

Era la primera vez que lo veía en persona, un poco distinto que el de la foto, pero igual de bonito, unos rasgos orientales, más, la frescura de su edad, hacían una buena mezcla.
Llegó y fuimos a canjear las entradas, que eran gratis, y como llegó tarde, fuimos a comer algo mientras esperábamos que pase la hora. Conversando y riéndonos, como dos amigos de tiempo sin levantar sospecha alguna entre las demás personas.

A él lo notaba algo ansioso, con esa risa nerviosa de colegialo feliz, despreocupado, que se ríe de todo, que cuando alguien hace, o dice, la más mínima tontería, se ríe ; yo la verdad no estaba nervioso, será que la edad y el haber conocido a tanta gente distinta hace que sociabilizar para mi sea algo natural.

Entramos al cine conversando y riendo; yo, con expectativas de la pela, él, supuse que también.
Sentados uno junto al otro listos para ver la película empiezan a correr los trailers, el cine no estaba muy lleno ya que no estaba ya de estreno, ya había pasado casi un mes del mismo y peor aún en pirata.

Una vez ya ubicados en medio de la sala para una buena visibilidad del film, apago el celular, empieza la película y entro lentamente en un trance emocional, y es que yo no veo una película, yo la experimento vividamente, así que me concentré en ello absorto de todo a mi alrededor, inclusive de la compañía a mi lado.



Luego de varios minutos la butaca se hace algo incomoda por más buena que esté la pela, o concentrado que esté, y al estar uno junto al otro el apoyo para el brazo es escaso, o él o yo, o mitad de la mitad para cada uno.
La película no me convencía y en verdad yo no era su público objetivo para cautivarme, y es cuando empecé a notar que su pierna se recostaba al lado de la mía, yo interiormente sorprendido, no sabía que significaría eso. ¿Casualidad o Causalidad?

En fin, creí lo primero, y seguí concentrado en la trama, luego noté que su mano roza con la mía y aún inocentemente pensaba que podía ser casualidad, pero no estaba seguro y como no sabía que hacer, no moví mi mano.

Estábamos cual siameses ya que nuestras piernas y brazos se unían por medio de las butacas, que estaban muy juntas.

A él lo conocía no hace mucho por msn, y nunca hablamos en otra forma que de amigos, y por ende no quería cagar la situación por intentar algo con él ahí, temí que reaccione mal, uno nunca sabe, pero también pensé que tal vez era todo idea mía, y que él era algo extendido en su comodidad para estar sentado, porque hay hombres que parece que estuvieran escaldados y se sientan con las piernas abiertas peor que diabética dando a luz, así que cual juego de los "encantados" no me moví, no intenté hacer nada, es más, no sabía que hacer, no porque no quisiera, sino que no encontraba la señal, el indicio suficiente para hacerlo.

Pero luego de un rato él, de lo más natural sostuvo mi mano por el resto de la pela, como si fuéramos pareja de hace meses, interiormente me dejó un poco perplejo su actitud pero yo también seguí el juego.
Lo raro es creo que nunca vi una película así, y menos en el cine, con gente de espectadores, en realidad no sé si nos miraban porque no quité los ojos de la pantalla para saber si lo hacían, pero me sentía tan bien que me zurré en lo que la gente pudiera pensar, total, no era su mano.

Era menor por 6 años pero tenía fuerza y seguridad como si tuviera mi edad, fue. . . aunque suene cursi, dulce ése gesto, tan simple, discreto, natural, bonito, con cariño, sin tensión sexual de por medio que se sintió bien, sin ninguna presión por algo en sí.

Claro que luego lo abracé y eso si creo que fue más notorio, pero me llegó; ya casi para terminar la pela solo estuvimos cogidos de las manos, pues dios perdona el pecado no el escándalo. Salimos de lo más normal y lo acompañé a tomar su taxi y lo vi partir, dejándome una sonrisa en el corazón.

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