18/01/10

Crónica en La Jarrita


Plaza San Martín en el Centro de Lima alberga gran cantidad de propuestas para todos los gustos.
La Plaza del Infiltrado

Nunca entendí mejor "La Divina Comedia" hasta que ingresé en ese mediano territorio cuadrado, era como bajar al limbo pero sin Dante al costado. De noche, diferentes personajes deambulan buscando convertir el dinero por placer.

La sombría luz de la plaza crea la atmósfera surrealista, combinada con ese olor a humedad, sus ocupantes ya no son los transeúntes o trabajadores diurnos que llegan para abrir sus negocios, son otros trabajadores que inician una faena distinta.

Son casi las 12 de un frio viernes, los patrulleros caminan en dirección a la Plaza de Armas, los barrenderos en dirección opuesta, despejando el área, quedan pocos enamorados besándose, ya no hay familias, ni despreocupadas jóvenes riéndose de la nada, el cine ya cierra y sólo algunas sangucherías quedan abiertas. En los alrededores dejar de resaltar esas construcciones antiguas que se pierden entre las grandes luces de neón de pollerías, chifas y discotecas de dudosa reputación.

Luego de analizar el escenario donde me encuentro, camino mirando a mi alrededor intentando mimetizarse con el ambiente, convirtiéndome en una pieza más de ese juego, de pirañas, delincuentes, putas y drogadictos. Me hago pasar por un joven en busca de comercio sexual, tengo para escoger en el menú: putas, travestis, militares y fletes.

Camino y trato de buscar una cara que me inspire confianza para dar el primer paso, mis ojos rastrean a la víctima perfecta.  Luego de un rato encuentro al indicado, el elegido es un hombre de mediana edad, no tiene pinta de ser ladrón, su ropa, (limpia y sin huecos) y su piel (sin cortes y ni deterioro) me lo indican, sin entusiasmo y despacio me acerco para no levantar sospechas, además no era la primera vez que lo hacía, y no supe cual era el protocolo de inicio, así que improvisé todo.

Hola hace frío ¿no? ¿Oe conoces por acá la discoteca Sagitario?
-Si conozco, no está lejos...mmm, si quieres te llevo.


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Así conocí a Víctor, no le pregunté verdadero si era su nombre verdadero, total yo inventé uno, a él le dicen "El Negro". Es un poco más alto que mi metro setenta de altura, morocho de cejas pobladas, de ojos grandes y redondos como su cara,  labios gruesos y espalda ancha, de porte atlético.

Sus 30 años de vida lo hacen pausado al hablar, con una confianza única, mira alrededor mientras conversamos, no pareció importarle mucho mi presencia al principio. Por su actitud era obvio que no era la primera vez que hacía ésto, pero para mi sí, y mis nervios me delataban, tal vez yo tampoco era el primer nervioso con que él se topaba, pero él se da cuenta, sonríe y me siento más en confianza.

Me pregunta por mí, luego empiezo a preguntarle cosas poco usuales y ahora es él quien se siente incómodo de mucho interrogatorio y poca acción, piensa que soy un reportero por mis preguntas tan rebuscadas, sólo debería importarme, las preguntas básicas de lo que en periodismo llamamos pirámide invertida: que hace, cómo, donde y cuánto es por el servicio, lo otro no importa.

-Ah ya....y oye,y ...¿Trabajas sólo en esto?
-Yo trabajo como seguridad, ésto es un recurseo lo hago por plata, empecé cuando tenía 25 años en Miraflores cobrando alrededor de 80 soles pero ahí no sale mucho por que es muy cerrado, en Lima cobras menos pero salen más clientes.
-Manya o sea trabajas más acá porque es más rentable, pero es un lugar muy concurrido, ¿nunca te has topado con alguien de conozcas y no sepa de ésto?
-Acá felizmente no, en miraflores casi; una vez me ve mi vieja pero me escapé por Pardo.
-Asu mare que osado, yo no podría hacerlo ¿Y qué días trabajas acá?
-Yo vengo acá sólo los jueves, viernes y sábado, que quedo hasta las 3a.m.
-Hasta tarde chambeas, entonces...¿Tu eres gay o qué?
-Yo no soy cabro soy activo, y bueno aprovecha ahora son sólo 30 soles por besos, caricias y por penetración. Aprovecha por que en noviembre me caso, ahora mi costilla no sabe nada por eso me cuido al máximo, soy bien higiénico.
-Dentro de poco te casas, ya pues ¿Dónde lo haríamos?
-Te llego a un telo por aquí a la vuelta, es bien seguro, y te hago varias cosas como poses, lo que me gusta es que me la chupen. Ah ya lo que si no me gusta es que toquen en público, ni tampoco tocar, todo es en privado, y así me gusta más.
-Ok. Ya chévere pero antes vamos a tomar algo pes, ¿Conoces un lugar cerca?
-Si, a un par de cuadras está "La Jarrita" que sirve de chupódromo. Hay gente de todo tipo, pero claro abunda sobre todo los cabros.
-Ah ya vamos pes.

Caminamos sin hablar hasta llegar a dicho local, y no se equivocó parecía un desfile del orgullo gay en decadencia, no importaba que hubiera un cartel que indicada el lugar, bastaba ver un grupo de delicados jóvenes y travestis en la puerta para saber que era el indicado. La entrada es por una pequeña puerta abierta de lo que parece ser un garaje, de un gran portón de madera de las antiguas casas del centro.

El tipo de seguridad de la entrada, un viejo alto, algo atractivo nos hace pasar, y como era de esperarse pagué mi entrada y la de mi acompañante, la cual era un ticket de consumo de una cerveza litro 100 de Cristal, como no me apetecía emborracharme compré dos botellas chicas que se convirtieron en 5, 3 para él y 2 para mi.

El lugar es una casona refaccionada con gigantografías de paisajes en las paredes, en una hay un croquis del lugar, una pileta con una escultura de águila que decora la entrada, lo que parecía una bodega dentro del recinto es donde compras los tragos pero los pides al fondo del local que hace las veces de una cocina.

La decoración, mezcla de arte rococó, combi, fantasía animada, y discoteca manierista, cuenta con pequeños ambientes acomodados con luces de neón, para la improvisada infraestructura, era como estar en una peña o bar donde los hombres se reúnen entre ellos a tomar unos tragos, conversar y disipar las penas o para estar con los amigos, la diferencia es que acá ven a quién podrían levantarse luego de algunas copas, la mayoría se conoce entre ellos y cuando algunos se encuentran se saludan con un beso en la mejilla.

Las miradas son como flechas que se lanzan continuamente a quien esté en la vista del cazador, pero que no siempre llegan a la presa. Siento que soy la presa, por ser el nuevo o distinto a lo que abunda en ese lugar, mi pinta y ropa no es la del usual piraña, ni del bravucón del barrio, mi cabello no es corto y no tengo el  porte de los  militares que se intentan divertir ahí. Tengo muchas miradas sobre mí, directas, desinhibidas, libidinosas, veo el desbordante morbo con que se miran todos, y empiezo a sentirme intimidado pero no lo demuestro. Actúo como si no me importase, como si estuviese habituado, enciendo un cigarro, aparentando estar despreocupado de la situación. 

En la parte próxima a la salida donde están todas las mesas para sentarte y conversar busco una mesa y me siento con Víctor a conversar pero era casi imposible por la música a todo volumen. Le digo que me acompañe a dar una vuelta por el lugar, al lado de lo que parece ser un baño, donde pasan ciertas cosas que preferí no ver, por lo que aguanté el orinar, se encuentra un pequeña sala de baile de color oscura, donde hay dos televisores que pasan videos de  la cumbia norteña y selvática que está en su euforia, como sus bailarines que parecen poseídos por algún espíritu que los hace moverse de forma increíble. Luego dan pase a los remixes de íconos gay como Thalía, Paulina Rubio, Azucar Moreno, Raffaella Carrá, Alejandra Guzmán, entre muchos otros, despertando la algarabía de los presentes que corean esas canciones a todo pulmón de épocas felices, entre gritos y abrazos.

Pero creo que ni "El show de los sueños" ha tenido tales bailarines o soñadores como  los que ahí vi, todos los ritmos frenéticos, como si fueran a morir mañana, hasta Shakira hubiera tenido que rendirse ante tales desfases de cadera, y ni decir la envidia, que no sólo Thalía, sino, muchas mujeres hubieran sentido de haber visto cinturas más pequeñas ahí en pleno movimiento, pero de amplias espaldas, con gran porte de macho de américa con meneos sensuales de tigresa del oriente.

Pasa la madrugada, pasa el alcohol, pero no el calor que se concentra en una sala de baile de gente apiñada cual procesión del señor de los milagros, por tener un techo mal refaccionado de madera y con un ventilador que de milagro funciona. En la área contigua pero se escucha una voz que presenta un show, se abre el telón del escenario revelando a un Juan Carlos Ferrando transformado, cubierto por un vestido brillante hasta las rodilla, sin mangas bien veraniego, unas prolongadas pestañas, un maquillaje muy colorido y exagerado, y una voluminosa peluca que osculta su calva, listo para empezar su musical acompañado de algunas burbujitas del escenario, y todas las emocionadas aspirantes que estaban entre público, luego de eso vienen los strippers.

La fiesta se detiene para dar pase al espectáculo, le digo a mi acompañante que voy al baño, entonces para mi mala suerte, tengo que pasar sobándome con el tumulto de gente para poder pasar a la otra área como cuando uno se baja de la combi, mientras avanzo siento que alguien intenta cogerme del brazo, pensé que era Víctor, pero al voltear me doy cuenta que no era él sino un viejo sentado con pinta de cómico ambulante ebrio, que tal vez me confunde con alguien o tal vez no, desconcertado sigo avanzando, logro salir y me escabullo asolapadamente hacía la puerta

Camino tranquilamente alejándome de Sodomo y Gomorra, sin voltear, no por el temor de convertirme en sal, sino de ver a Víctor, mi corazón empezó a correr pero yo no, salgo y busco el primer taxi que encuentre, llevándome conmigo recuerdos peculiares de una madrugada. Me siento a salvo dentro del taxi que se aleja de esa ciudad irreal, que silenciosamente brinda confort a todos aquellos cómplices que se reúnen por las noche para divertirse siendo ellos mismos.

3 Comentarios :

  1. Cuchío dijo...

    Oe q loco todo eso.
    Me has hecho recordar mi primer beso (con un hombre), no fue ahí, pero después del beso me sentí tan desorientado que caminé solo y llegué ahí, no era de noche pero encontré un chico algo atractivo y me di cuenta que era gay, después de media hora de mirarnos conversamos, pero nada q me acuerde.
    He pasado por ahí, y hay miradas con hambre.
    Es loco xq hay varios tipos d personas como dices, pero no todos son "malogrados".
    La propuesta es muy variada.
    Varias noches he estado en discotecas cercanas a la plaza y la pasé GENIAL.

  2. pamela dijo...

    humm por la noche suceden tantas cosas ricas ,,sobretodo por es plaza tan bohemia

  3. www.relaxguipuzcoa.com dijo...

    Hola me gusta mucho tu pagina, espero que sigas posteando. Un saludo de escort guipuzcoa http://www.relaxguipuzcoa.com http://www.liderescort.com http://www.travestisirun.com

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